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Derechos Humanos para los niños

Los Derechos Humanos son todos aquellos inherentes a la misma condición humana, por lo que los niños solo por su mera existencia ya son titulares de estos derechos. La representación de los Derechos Humanos para los niños se puede manifestar mediante una simple frase encontrada en el Art. 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual establece que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, estipulando que solo con nacer, los humanos –incluyendo a los niños- tienen los mismos derechos entre sí, por lo que los mismos son titulares de todos los derechos establecidos en dicha declaración y todos los tratados y convenciones referentes al tema.

Establecido el hecho de que los Derechos Humanos para los niños son básicamente los mismos que para los adultos, es de resaltar que existen algunos enunciados que se aplican de forma más concreta para éste grupo especial, como por ejemplo el derecho a tener un nombre; y además los mecanismos de aplicación de cada derecho individual y su efectividad, buscan ser monitoreados de forma más regular debido a la propia vulnerabilidad presente durante la niñez.

Los niños forman parte de un grupo especial de vulnerabilidad que requiere más protección y cuidados, ya que aunque son seres humanos completos, no cuentan con la capacidad legal para cumplir con todos los deberes de un individuo y tampoco con la capacidad para detentar y defender todos sus derechos, en este sentido, en el año 1989 la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño –CDN-, de la cual se generó un tratado que ha sido el más ratificado en la historia de las Naciones Unidas –en total 195 países lo ratificaron, solo exceptuando la ratificación por parte de Estados Unidos y Sudán del Sur-, lo cual denota la importancia de los Derechos Humanos para los niños a nivel mundial.

La mencionada convención resalta la aplicación de dicho tratado para todos aquellos seres humanos considerados menores de edad, estableciendo la minoría en todos aquellos que no han alcanzado los 18 años de edad, además básicamente divide los derechos estipulados en tres tipos diferentes, como lo son:

  • El derecho a participar, planteando la obligación de los Estados de asegurar que todos los niños tengan derecho a una identidad, a ser reconocidos por su identidad y a una nacionalidad, además otorga el derecho a la libre expresión y a la información.
  • El derecho a ser protegido, por lo que los Estados deben garantizar que los niños vivan una vida libre de abusos, de violencia y de explotación de cualquier tipo, por lo que se debe ser garante del ejercicio de estos derechos ante todos los miembros que intervengan en la vida de los menores, incluyendo a sus familiares.
  • El derecho al abastecimiento, por lo que los Estados se comprometen a asegurar que los menores tengan acceso a cualquier tipo de recurso –ambiental, alimentario, educativo- para su normal desarrollo físico, espiritual y moral.

La Convención sobre los Derechos de los Niños en su propia introducción manifiesta que la misma fue creada debido a que “aunque muchos países tenían leyes que protegían a la infancia, algunos no las respetaban”, y la búsqueda de la aplicación de estos derechos ha sido tan enérgica desde la creación de éste tratado que los derechos de los niños también formaron parte esencial de los objetivos del milenio pautados en el año 2000.

Los niños nacen como seres totalmente dependientes y la protección de los Derechos Humanos para niños asegura el crecimiento de adultos sanos, definiendo la salud según la misma Organización Mundial de la Salud, como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, por lo que para el desarrollo normal de los niños se busca su protección en cada ámbito de sus vidas, y no solo limitando sus derechos al derecho a la vida, de ésta manera se otorga una mayor responsabilidad para los gobiernos ya que la salud de los niños en todo su sentido enmarca la propia necesidad de medidas de protección hacía ellos, debido a que todas las acciones ejecutadas o no, por los diversos gobiernos pueden acaecer consecuencias mucho más graves para los niños que para el resto de la sociedad.

Anteriormente se mencionó que los niños tienen todos los Derechos Humanos de cualquier otro individuo, sin embargo, es de resaltar ciertos derechos que se buscan ejercer de forma especial en éste grupo, como lo son: 1. El derecho al acogimiento institucional cuando el/la menor no tenga una familia o que debido a situaciones especiales necesite ser apartado de ella; 2. El derecho al resguardo de su salud, sin importar las diferentes tradiciones de su comunidad; 3.El derecho a no ser reclutado o reclutada para su participación, forzosa o no, en conflictos armados; 4. El derecho a la protección total por parte de los Estados, para el normal desarrollo de su vida.

Para asegurar la protección de los derechos de la niñez, la CDN cuenta con organismos de vigilancia y control que aseguran la observancia del tratado por parte de los Estados miembros, sin embargo, aún con todos los esfuerzos internacionales realizados para resguardar los Derechos Humanos para los Niños, las violaciones a estos derechos aun persisten, encontrándose en muchos países que ratificaron el tratado –recordemos que solo dos países a nivel mundial no lo hicieron- situaciones de violación al mismo, como por ejemplo, la utilización de niños para la realización de trabajos forzosos, de esclavitud, de explotación sexual, de producción y en algunos casos de tráfico de estupefacientes, así como la tortura de diversas formas debido a condiciones sociales, culturales o religiosas, como por ejemplo, el caso del planchado de senos realizado en algunos países de África occidental.

Sin lugar a dudas la protección de los derechos de los niños debe seguir siendo un objetivo principal dentro del desarrollo humano, ya que en los niños de hoy se encuentra el futuro de todos, y debido a esto informarse y prepararse sobre estos derechos más que una necesidad debería considerarse una obligación para nuestra generación, haciendo imperativo aprovechar todos los recursos disponibles, incluyendo aquellos que se encuentran de forma gratuita en el mundo virtual, donde se hallan múltiples opciones para ampliar el conocimiento sobre el tema, como lo son el curso ofrecido por la Universidad de Geneva, titulado Children’s Human Rights – An Interdisciplinary Introduction, y a su vez el curso de la Universidad de Harvard, titulado Child Protection: Children’s Rights in Theory and Practice.

Por último, se debe recordar que los derechos de los niños son responsabilidad de todos, y que nuestro futuro está atado a lo que hagamos por los niños de hoy.

“La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.”

Albert Einstein