Carreras Derechos Humanos pueden ser compensadas por los proveedores de cursos.

Causas de la falta de vivienda

De acuerdo al principio de universalidad de los Derechos Humanos, el derecho a la vivienda se encuentra directamente vinculado con los demás derechos humanos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Es decir, su satisfacción es una condición indispensable para garantizar una vida digna, con seguridad y paz.

El derecho a la vivienda supera la concepción sobre un alojamiento, ya que implica la creación de condiciones territoriales y del espacio que sean favorables para ser habitado.  Es decir, este enfoque integra el aspecto físico, social, cultural, medio ambiental y económico. La vivienda, es, por tanto, “una inversión en desarrollo humano indispensable para una nación y un derecho humano inalienable. Todos los seres humanos requerimos un lugar donde habitar y desarrollarse con su familia, que les brinde abrigo y seguridad, que sea saludable, que nos otorgue pertenencia y nos permita el desarrollo de los lazos sociales(Tornago, 2013).

El derecho a una vivienda adecuada

De acuerdo al planteamiento de las Naciones Unidas (2012), la política en este tema debe promover el acceso a una vivienda adecuada, que integre las siguientes dimensiones:

  1. Dimensión de la vivienda como centro principal:
  • Infraestructura hecha con materiales de construcción apropiados.
  • Seguridad jurídica respecto a la tenencia de la propiedad
  • Acceso a servicios públicos
  • Gastos soportables y medios de subsistencia
  • Habitabilidad: condiciones de higiene y salubridad.
  1. Dimensión del entorno físico y climático:
  • Medidas de atención y prevención de riesgos
  • Uso de energías renovables.
  1. Dimensión del entorno urbano y social:
  • Una ubicación que brinde facilidad de conectividad a los servicios que se ofrecen en el territorio como centros de salud y escuelas.
  • Acceso a puestos de trabajo
  • Adecuación cultural pensado desde enfoque poblacional
  • Integración económica
  • Entornos con zonas verdes y espacios recreativos.

Estas características están recogidas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 “Ciudades y comunidades sostenibles”, dirigido a transformar la forma en que construimos y administramos los espacios urbanos para alcanzar un entorno de desarrollo.

Las metas de mejorar los asentamientos y garantizar el acceso a vivienda están plasmadas en la Agenda ODS 2030 porque persisten las causas que originan la falta de vivienda.

Es decir, el déficit de vivienda continúa siendo un reto. En el presente artículo se abordan las causas principales de falta de vivienda, la cual genera problemas como desintegración familiar, altos costos de transporte para las personas que trabajan y estudian en el otro extremo del territorio, incremento de la delincuencia y aumento en los índices de pobreza, entre otros.

Causas de la falta de vivienda

  1. Un contexto desfavorable para garantía de acceso al derecho a la vivienda

En varios países en vía de desarrollo, se evidencia la falta de una política de vivienda de interés social y prioritario, por parte de las autoridades nacionales y provinciales.

La omisión del gobernante corresponde a la permanencia de las dinámicas de corrupción al interior del Estado, y en ese sentido, el desvío de los recursos públicos a otras acciones, afectando directamente los derechos fundamentales, entre ellos, el de la vivienda adecuada.

De todas formas, cabe mencionar que, si bien este derecho no obliga al gobierno a construir parques de viviendas para toda la población, sí lo compromete a crear las medidas necesarias para prevenir la falta de un techo, prohibir los desalojos forzosos, luchar contra la discriminación, centrarse en los grupos más vulnerables y marginados, asegurar la seguridad de tenencia para todos y garantizar que la vivienda de todas las personas sea adecuada. Estas medidas pueden requerir la intervención del gobierno en distintos planos: legislativo, administrativo, de políticas o de prioridades de gastos (ONU-Habitat, 2010). El incumplimiento de estas responsabilidades supone una omisión y ausencia de la oferta institucional, y por tanto, falta de vivienda adecuada en la población.

Adicionalmente, en varios países los Instrumentos de desarrollo territorial no cuentan con una planeación estratégica del territorio y por ende, se genera desorganización y falta de tierras urbanizables, lo cual perpetúa las afectaciones y falta de vivienda a distintos sectores de la población.

  1. La “vivienda adecuada” no es asequible.

Persiste la carencia económica a raíz de los problemas financieros y el desempleo, provocando falta de vivienda, incremento de asentamientos informales y el poco incentivo para invertir en finca raíz.

Si los costos de una vivienda que cumple con las características que la identifican como “vivienda adecuada” son altos, repercute en que las personas que tienen salarios básicos no puedan cumplir con los pagos. Es decir, si el valor de la tierra es muy alto se reduce la oferta de vivienda (para privados, de interés social o interés prioritario).

En consecuencia, se mudan a espacios precarios y de baja calidad, caracterizados por altos índices de inseguridad y poco acceso a servicios básicos.  Lugares como inquilinatos y hoteles pensión son más comunes, ya que los requisitos para alquilar son sencillos y el costo es menor. El problema principal recae en el hacinamiento, el riesgo en general y los efectos en la salud, especialmente de niños y ancianos.

Otra consecuencia de la carencia económica se evidencia en la concentración de los hogares de menos ingresos en zonas más densas de las ciudades. Esto sucede porque los espacios ofrecen facilidad de transporte público y el acceso al empleo, aunque no garanticen una vivienda adecuada.

  1. Crecimiento de las ciudades y la exclusión urbana

Los grandes centros urbanos de los países latinoamericanos han sufrido una ampliación debido al aumento vegetativo de la población y al éxodo de la gente del campo hacia las ciudades o a otros centros urbanos relativamente menores. De hecho, la concentración de la población en las ciudades pasó del 56,7 % en 1970 al 81,5 % en 2020 (ONU-Habitat)

Esta situación genera una serie de inconvenientes que se reflejan tanto en la falta de vivienda, como en la creación de nuevos asentamientos de invasión.

El déficit habitacional y el costo de las propiedades ofrecidas en el mercado de vivienda actual, ya sea pública o privada, dados los bajos niveles del ingreso de amplios sectores de la población, propicia el desarrollo de los anillos de pobreza en las periferias y los barrios ilegales.

  1. Fallas en el sistema de información del gobierno para asignar beneficios de vivienda

En muchos casos, en los países no se cuenta con un sistema integral de información que permita la agrupación y/o comparación de variables relacionadas con los tipos de población y las necesidades básicas insatisfechas (sobre todo respecto a la vivienda).

No existe una caracterización clara sobre las personas que requirieren de un crédito, subsidio o beneficio ya sea para hacer mejoras en su casa o para adquirir una vivienda. Un ejemplo claro de falta de “vivienda adecuada” se presenta en el sector rural, ya que los pocos campesinos que tienen vivienda propia, no cuentan con alcantarillado, ni acueducto, ni energía eléctrica.

Es decir, las condiciones documentales, económicas y sociales no se adaptan a los requisitos que exigen los proyectos, de tal manera, los favorecidos son los estratos medio-alto y no los bajos, generando una falta de vivienda en el sector de la población que más lo necesita.

  1. El cambio climático y la destrucción del hábitat

Luego de la destrucción causada por un fenómeno natural, se generan abandonos a los territorios, dejando a las comunidades con déficit de vivienda.

Según ACNUR (2017), “los desastres relacionados con los peligros naturales, incluidos los efectos adversos del cambio climático, son factores impulsores del desplazamiento contemporáneo”.

Luego de un desastre natural, se exacerban las desigualdades y la supervivencia es el principal motor de la sociedad, lo cual provoca conflictos para conseguir alimento, agua, medios de subsistencia, refugio y combustible.

Esta situación presenta una distribución limitada de recursos y al ver destruidos los hogares físicos y los espacios comunitarios, se pierde la esperanza, las personas abandonan sus viviendas y se ven abocadas a conseguir los elementos fuera del territorio.

Por otra parte, los gobiernos realizan acciones de ayuda humanitaria, pero cuando estos procesos son lentos, complejos y no aseguran oportunidades, las personas deciden ir en búsqueda de opciones a otros territorios.

  1. Desconocimiento del derecho a la vivienda adecuada

Existe falta de vivienda al desconocer los mecanismos judiciales que proporcionan recursos adecuados a las personas en los casos de violación de su derecho a una vivienda adecuada.

Para evitar esta problemática, es preciso que jueces y abogados lleven a cabo su labor de forma imparcial y transparente, sobre la base de los hechos y con arreglo a la ley, libres de toda influencia inapropiada, amenaza o injerencia.

Para garantizar el derecho y evitar la falta de vivienda, es preciso que desde el Estado se ofrezca asistencia letrada a las personas que vieron vulnerado su derecho a una vivienda adecuada.

En conclusión, la falta de vivienda es una situación problemática que persiste en las distintas sociedades. No obstante, dentro de las metas que contempla el ODS 11, están el acceso de todas las personas a vivienda, con servicios básicos adecuados. De este modo, para evitar la falencia en cuanto a la falta de vivienda, es preciso fortalecer la gobernanza al interior del Estado, que permita la interrelación efectiva entre agentes públicos y privados, fortaleciendo un espacio de concertación para crear estrategias que incrementen el acceso a la vivienda.